lunes, 3 de mayo de 2010

Quién eres, quién soy, quiénes fuimos esas noches


¿Qué estarás haciendo?
¿Pasando las noches de insomnio que decías tener?
¿Preparando la pesadilla del día de hoy? (pensarás en mí ?.
No lo creo.


Mientras tanto yo sigo escuchando las mismas canciones, sumergiéndome en una guitarra que delira, en un bajo que retumba, en una batería susurante que se desliza pausada con el peso, lo que más entendías sobre un papel (en una servilleta). Sigo repasando los mismos recuerdos pero, tal vez no de la misma forma que tú crees o no de la manera que yo quiera admitir.


Te convertiste en una invitación cálida a la estadía de tu demencia, a tus abrazos.
Mi presente ha sido infundado en lo correcto, en lo que he decidido priorizar, en el miedo, en un sóbrio abandono. Y así como he tenido el descaro de repetirtelo, no me arrepiento de estos términos pero, siento un vacío, un eco en el corazón que se descascara.

Aún asì tengo nostalgia al recordarte y lo que pudo haber sido una vez, un lindo sueño, como una vez dijiste, donde pudo quedar antes de retomar el día siguiente.

Sí, como un sueño, fueron nuestras caminatas, tus manos temblorosas en Lima oscura, el roce casual con la complicidad de tus traviesas intenciones, una que otro reto donde corría sexo( nunca paso).


Al dirigirnos a ningún lugar en las noches, iba descartando el parecido a la maga, las primeras impresiones siempre me engañan, decepcionándome, detestándote pero igual queriéndote, luego maltratándote, dejando que tú lo hagas conmigo también. Pero sabía que ese sueño cuando entrara muy en noche, sería una pesadilla y estarías libre de culpa, y no podría salir porque me dejarías sola, habrías despertado.
Las señales seguirán girando en tu entorno rojo que sigues maldiciendo, bajo la nubecita, sobre tu caperuza.
En una desconocida encontraré tu mirada traviesamente desquiciada, oiré tu risa en el viento vagabundo, y en una multitud hallaré tu rostro.
Conocí mis prejuicios personificados en tu imagen débil, y entendí lo satanizado porque salía en hilera de tus labios, aprendí lecciones de vida, de cómo verla sin salida y como exterminarla.
Empuñe palabras y abrí el caparazón de tu fanatismo y me sentí cobarde, un viaje regresivo a la perdida del YO. De nuevo, soy una niña enamoradiza como lo decías ser tú.
¿Puedes oír aún la cajita músical de tonos pasteles?
Fui otro jueguito en otra de tus semanas, efímero, como también decías que terminarías siendo, nada nuevo.
Fui también las continuas llamadas a la realidad pero, tú ya no las ignoras porque son inexistentes, estás en otras o en otra; y no hay razón para entristecerme porque hoy soy una desconocida.
Temí tus críticas y pude mantenerme intacta y ser parte y única en el otro montón.
Algo cínica, vulnerable, desgraciada, adorable al fin y al cabo.
Vamos niña toma estas frases, entiende esto otro, y cuéntame el cómo conversabas con la música, y entreguemos el punto final a la última noche, un beso improvisado, deseado, frígido y perturbador, el peso de tu cuerpo en mis piernas, media página de Cortazar y una flor blanca hecha de papel.
Démosle el final que no merece la última noche, chica de las rolas argentinas ochenteras olvidadas y demente “mi querida virgen”.



Poesia del alma:

http://www.tubreveespacio.com/poemas.htm

Espiral - porter

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