domingo, 30 de mayo de 2010

Testimonio de una ladilla microbusera II ( contra ataque)


Una característica de esta sociedad peruana son las combis, buses, etc. Toda la capital está atestada de ellas, la contaminación, el bullicio y el bilis segregado son inseparables a estas miserables criaturas mecánicas, cuentistadeprofesión se enorgullece en presentar la segunda parte de este primer especial. Esta vez encontramos a la misma protagonista en otra situación pero en el mismo escenario, que es el transporte público hoy es: el microbús (porque micro si no hay macro en fin).



Testimonio de una ladilla microbusera parte II ( contra ataque)

Otra vez estaba yo, a las 6 y 30 a.m con mi mochila de 3 kg ( aproximadamente) colgando de un solo lado de mi espalda en el paradero Niña María, esperando a la movilidad que me llevaría a la universidad, el aclamado " El rápido" un bus rojo con franjas azules que por ser el único que llega a la Vía Expresa, está casi todo el día lleno.


Se aproximaba " El rápido", la gente se salía por las ventanas, veía pies, manos saliéndose por las puertas y caras aplastadas en el vidrio frontal del bus ( en verdad no, es una exageración ) pero sí estaba lleno, cuando se detuvo, tuve que competir con otras siete personas entre oficinistas, escolares, enfermeras y obreros por entrar, porque si se llena el carro, los que sobren tienen que esperar al próximo que llega cada 5 minutos y probablemente más lleno.

Como iba diciendo, subimos por la puerta posteror del bus, eramos como 20 en el estribo(escaleras) , yo estaba en el segundo escalón y mi brazo derecho, con el que cargaba la mochila, se aplastaba con el espaldar de los asientos, estaba en una posición incómoda e inmobil entre oficinistas, escolares, enfermeras y obreros cuando apareció el cobrador haciendo sonar las monedas, avanzando como podía, sumergido en el mar de gente internado en aquella capsula metálica a la que llamamos "El rápido".
Y así avanzaba el cobrador, con destreza de mono aferrándose a los tubos del techo del micro luchando por avanzar. Llegando a nostros ( los 20 en el estribo) nos pidió siendo casi una exigencia el pasaje peee, las demás personas cedieron a pagar su pasaje ( seguramente lo tenían en la mano), a diferencia de mí, mi situación de inmobil, no me lo permitía pues mi pasaje y mi carnet estaban en la mochila( aplastada por mi brazo inmobil), entonces, el cobrador me insistió, exigiendo mi pasaje, le expliqué: que mi pasaje estaba en mi mochila y no podía mover los brazos.
Siguió cobrando a las demás personas y volvió a cobrarme, le volví a explicar sobre mi posición incomoda y ya renegando me volvió a exigir que pagara, le dije que cuando me acomodara, le pagaría, que me bajaría en CORPAC ( a 1 hora de ahí ) y que yo lo buscaría para pagarle cuando esté libre, a él no le importó, esta vez diciéndo con su voz aguardientosa que yo no le quería pagar el pasaje, así pues, como suelen ser de ignorantes y tercos como si no fuera visible que estaba impedida, qué imbécil, pensé. Me dejó en paz breves segundos y vuelvió la mula al trigo, a seguir insistiendo, ya ni lo miré mientras decía pasaje pee.


El carro se detuvo en un paradero, porque otros potenciales pasajeros lo pararon. Los pasajeros empezaron a quejarse ya que estabamos muy apretujados. El cobrador bajo por las escaleras y las personas se reacomodaron en cadena una persona pudo subir y otras tuvimos la oportunidad de acomodarnos a una posición un poco mejor (podía mover los brazos).
El cobrador estaba en medio de las personas en el estribo, apretujado, intentando bajar del carro.
Subieron dos personas más, entonces, la situación se puso peor para las personas que sufrían ( alguna chica debió salir embarazada de ahí). El cobrador acomodó a las personas como sea, quedándose él atrás, sin poder cerrar la puerta, quedó con medio cuerpo afuera y empezó a llamar al chofer para que se detuviera y poder bajar completamente del bus, pero el chofer no lo escuchaba. `Lárgate haz de tu vida , lo que quieras, perro amor te estoy botando como un perro, pero, perro´ sonaba a todo volumen.

El bus corría por Caqueta, con medio cuerpo a fuera del cobrador, aún así éste conch llamaba a la gente, con la cabeza y agitando el brazo derecho en la calle.. Entonces ya cómoda con mi pasaje y el carnet de medio pasaje en la mano, lo llamé y le dije: Cóbrese...

Él me miró a través del vidrio, primero sorprendido y luego cargado de indignación, con aquella mirada supongo yo también, me insultaba pensando: Qué acaso no me ves con medio cuerpo a fuera, cojuda?!. Yo lo miré y fui feliz, el diablito que habita en mí me incito a sonreir inocentemente..


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