
Como es de costumbre en la vida de la mayoría de los peruanos `ciudadanos de a pie´ tenemos una segunda casa, una casa rodante que es " la combi" dentro de estas contamos con dos anfitriones que casi a diario nos nace querer insultarlos, golpearlos, escupirlos, etc ( sin querer ser violenta). Es que la verdad, sí son unos desgraciados.
El tema del transporte público no es ha sido pronunciado en los medios hace unos años pero a tantas quejas, experiencias tortuosas, alguna que otra mención ha habido por " el plan tolerencia o" instaurado por nuestro odiado gobierno. Aún así el tema es tan popular en universitarios y demás públicos que es inevitable recoger alguna de estas experiencias vivenciales sobre cuatro ruedas.
Testimonio de una ladilla microbusera
El carro estaba repleto un día más, como de costumbre, subía porque iba apurada y tampoco tenía la oportunidad de elegir un transporte digno y vacio, bordeaba la hora punta.
Éste era una couster, en que la gente ya no cabía en los asientos y se empezaban a formar hileras junto a los asientos. Frente a la puerta no había asientos puesto ( he visto ello en muy pocas cousters) , así que las primeras hileras de asientos empezaba al ras de la puerta, yo me debí de sostener en un tubo metálico horizontal empotrado a la parte superior de la couster, justo en donde aún no empezaban los asientos, el carro se iba llenando, cada paradero subían más y más personas y no bajaba nadie. Yo miraba por la ventana los postes fugaces, casas decoradas por humo impregnado en sus fachadas y la basura, cuando sentí un peso en toda la espalda, al parecer alguien estaba muy cerca a mí, alguien, me acechaba.
En las couster, combis o los buses llevan diversos tipos de fauna que habitan en este ecosistema reducido, en el que el hombre se vuelve animal ( instintivo) y saca lo peor de sí . Entre ellos está el que le huele el alacrán ferozmente, los que devoran en taper su comida o la madre desnaturalizada que deja chillando su cría toda la ruta y el peor de todos estos especímenes, el terror de todas las señoritas, señoras y niñas, es " El mañoso".
Muy bien, dije, traté de no alarmarme, pensé: Puede ser que sea alguien que se apoya en mí porque la couster está demasiado llena( asemejándose a china comunista). Así que traté de moverme un poco, tenía todo el peso en la espalda y en los hombros, empezaba a maldecir a quien sea que fuera, me movía empujando para que esté, se diera cuenta de mi incomodidad y retrocediera. Y nada paso...
Ya no cabía sospechas hasta ese momento que aquella carga era intencionada, y lo temido era cierto, un hombre mañoso estaba detrás de mí, por Dios, que asco dije. Recordando las lecciones de años atrás ( defensa personal) sabía que si tenía el peso en el lado izquierdo y yo safaba el hombro izquiero quien fuese que esté apoyado en mí, se iría de largo hacía el piso, con todo el peso que estaba usando en apoyarse en mí.. que ya era realmente pesado.
El carro dio vuelta y en una curva el peso se hizo ya insoportable, safé el lado izquierdo de mi cuerpo inclinandome hacia la derecha dando un pequeño paso a la derecha también . Todo el inmenzo bulto cayo en seco, con toda su fuerza y peso, más el agregado por la curva, por fin pude conocer, ya en el suelo a la detestable persona que me incomodaba y causaba miedo y odio, pero fue más la sorpresa para mí, cuando me di con una viejecita, llena de bolsas de mercado en el piso metalico y aceítoso, tumbada en los pies de dos señoras que alarmadas por levantarla escandalizaron toda la couster, no sabía qué hacer, me ardía la cara de verguenza y me cosquillaba el diablito interior que poseo incitándome a reir..
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