
Camino entre los grandes árboles y flores llenas de colores brillantes, una mañana de primavera.
El sol atraviesa el espacio entre las hojas, las mariposas revolotean. No puedo perderme, estoy segura, estoy en mi jardín. Me detengo frente a un girasol, una mariposa se ha posado en él, la tomo con lo dedos, la mariposa cae muerta tengo polvo blanco de sus alas entre los dedos. Otra vez es domingo al medio día, el ruido de las cuerdas, de las guitarras eléctricas es infernal, martirizan mi cabeza al despertar, aún el disco de Metálica está reproduciéndose a todo volumen en el radio, huelo a alcohol y aún tengo polvo blanco entre mis dedos y en mi nariz de la última línea de cocaína de la noche, sé que la noche fue estupenda, maldiciendo, huyendo, alucinando como los demás días, antes que ayer. Otra noche con ellos, mis amigos, ellos son como yo, aunque muchas veces me dejen sola. Lo sé, lo sé! Suena ridículo ni a mí me engaño, esta resaca no me deja pensar, sé más que bien, que no estoy bien, odio esta vida a todos, incluso a ellos, "amigos” que ni siquiera aprecio, siempre estoy sola pero, sé que después de esto ya no tengo nada perfectamente real, solo al miedo, me aferro por la farsa de libertad a la que nos sometemos ; por rutina pero, sé que ni la rutina, ni ellos me extrañarán, si desaparezco sé que no es por miedo, no creo ni en cielo, ni infierno , solo en aquí, el mundo terrenal, pero aún así no he pensado en aniquilarme, sería fácil, tal vez algún día me decida. Mañana todo seguirá igual, me levantaré para ir a la escuela encontraré la refrigeradora llena y mucho dinero para lo que necesite en el día, gracias papá pero eso no comprará lo que ahora más necesito. Seguro tampoco sabes que “Lo que necesite” a diario sea: cocaína, marihuana algún estupefaciente, que me aleje de la pesadilla diaria que ustedes hicieron para mí. Lo que sea que tengan ellos, mis amigos, y como tales me darán lo que yo pida. Llegaré a la escuela temprano, porque no soporto estar en casa y porque dices que lo más importante es la puntualidad, que dice mucho de una persona, ¿Es por eso que siempre sales antes de que despierte? o es que te dolió tanto no llegar puntual cuando yo estaba en casa que decidiste no llegar y dormir con Greta, la mujer que amas más en el mundo, más que a tu hija y en su momento más que tu esposa. Pero eso ya no me importa, dejo de hacerlo hace mucho , tal vez pronto te casarás con ella y yo cumpla dieciocho y pueda irme , no tendríamos que cenar una noche a la semana juntos, mientras tú hablas de tus planes con Greta, de lo bien que te va en tu trabajo y lo que me espera en mi futuro con el buen puesto en el trabajo que tienes podrás pagar cualquier universidad , dices que vale el sacrificio, y que pronto viajaremos a Europa de vacaciones, pero ya no lo espero, hace años perdí la esperanza. A veces invento historias y te las cuento las pocas veces que conversamos, porque me siento feliz al imaginar que tengo otra vida, amigos, y que me conoces más por lo que digo, aunque sea inventado. Crees que soy una buena chica e inteligente, cada vez que puedes me lo dices aunque no haya heredado tu destreza en matemáticas, Ingeniero Ruiz, sabes que en los demás cursos estoy bien por lo que dice el director, que soy una señorita aplicada y tranquila, el tampoco sabe , ni le importa le basta con que le pagues y verme llegar puntual , bien uniformada con aquél uniforme del maldito colegio que escogiste para mí, que tanto detesto y hasta ahora presumes de que tu hija este en uno de los mejores colegios de Lima, y es feliz. No te culpo crees todo lo que te digo tengo muchos amigos y dos mejores amigas Erica y Estefanía, que no las conoces a pesar de llevar dos años hablándote de ellas es gracioso, yo tampoco. Sabes, mi única vida se relaciona el cómo tengo tan buenas calificaciones suelo prestar atención a los cursos, me siento adelante, las palabras en serie calan mi cerebro, me olvido de quienes me rodean y la voz del profesor se convierte en códigos que van directo a mi mente, me gusta leer. Un día leí que los libros son buena patria, para los que no son de ningún lugar, yo creo que es cierto, es lo más real y propio que he percibido, odio los números todo es exacto y perfecto, necesitan de una operación complicada y el producto es la recompensa, es por eso que te gustan los números padre, supongo, te estás equivocando en la fórmula sí crees que el producto es mi felicidad. La resaca me esta matando, iré por unas píldoras, ropa limpia y un buen baño. Mientras tomaba un baño de agua tibia la recordé, no es que necesite pensarla, para recordarla yo creo que siempre esta en mí, en mi rostro cada vez que me miro al espejo, ella está ahí, aunque este sola, ella me dejo ir. Aquél era un recuerdo de esos que no los piensas hace mucho y no sabes si lo has soñado o es un recuerdo, yo estaba en el jardín de nuestra casa en Arequipa, teníamos árboles, flores, muchas flores: violetas, jazmines, margaritas; y un pequeño huerto, aunque papá estaba trabajando aún así lo veíamos a diario, como adoraba a papá corría sus brazos cuando llegaba a casa, eras tan grande en esa época , Armando, como ella lo llamaba en esa época.
Recuerdo los yaravíes de Melgar que a veces me leías, que a veces cantabas, es lo que más recuerdo, los escuchaba desde el jardín mientras cocinabas. Palomita ¿dónde vas? que de tu dueño te alejas,
sin saber a dónde vas, sin saber que tú me dejas. Caminaba entre las flores y cazaba mariposas, cuando atrapaba una, la contenía entre mis dedos y me quedaba con el polvo brillante y sedoso entre los dedos, hasta que aprendí no hacerlo más, tal vez a los cinco o seis años, no recuerdo. No creo que quieras saber con que polvos juego ahora, aunque sus residuos por igual dejen una vaga tristeza, sabor a vacío.
Me recuerdas como la niña de los jardines no supe ser más para ti, luego que Armando nos dejó, yo sé que por Greta, luego me dejaste también por él, Isaac un hombre alto, de apariencia amable, que tenía un imponente caballo negro que cabalgaba cada vez que venía. Él te visitaba cada vez que paseaba Arequipa, hasta que un día su visita se hizo una estadía permanente. Fue por eso que decidí irme con Armando en aquel tiempo no era un ser conciente, también lo adoraba, no esperaba nada de lo que he vivido en estos dieciséis años, no esperaba su incompetencia paterna y su dependencia al dinero. Pero, desde ya supe que Isaac te quería sólo para él , tu pensaste que también sería mejor para las dos, tu ya tenías una nueva familia, yo era parte de lo no-nuevo en tu vida, me quedaría como la niña de tus jardines. No soportaba ver a Eduardito en tus brazos, era idéntico a él, quería lo mismo que su padre y que yo pero al menos en ese tiempo creía tener a papá, otro lugar a cual permanecer. Bueno madre, tu niña llegó a Lima paso de nana en nana, de casa en casa , ahora vivo en San Borja , no te preocupes como bien y tengo siempre ropa limpia y el cuarto impecable, es el servicio doméstico de casa, pero es como si no existieran. No soy de los mejores alumnos ni de los últimos, no me peino de costado, ni uso aretes largos, cada año que pasa me parezco más a ti, todo eso ya lo sabes. Te escribo y te mando algunas fotografías pocas veces al año y te cuento las mismas historias inventadas que le digo a papá, y aparento ser feliz, con lo linda y cara que es mi ropa y lo novedoso que es mi celular y mi IPod, si supieras en verdad en qué ando, te entristecería como a mí, pero tú tienes por quienes sonreír, así como yo los tengo a ustedes, al menos lo intento, invento para mentirnos los tres, ustedes más que yo. He recibido fotos tuyas cada vez estas más cambiada tu cabello negro es gris, los surcos en tu rostro se pronuncian y yo lo noto más que nadie , ya que no te veo hace diez años, y me espanta la idea que algún día seré idéntica a ti cuando tenga esa edad. Seguro que les cantas yaravíes de mis sueños mientras acurrucas a los tres niños con los que sales en las fotografías, que te alejan más de mí, aunque ya no quiera verte, siempre has estado conmigo. Fui feliz en ese jardín respirando aire puro, alimentando conejos, durmiendo en tu pecho arrullada por tu voz, lo mejor que tengo no lo puedo tocar, ni volver a vivir. Ustedes decidieron esto para mí y sé que se mienten pensando que soy feliz, librándose de culpa, yo los ayudo, tengo una imaginación fértil, cuando oscurece, el silencio inventa un vals con el viento que entra por mi ventana, me susurra las ideas que alguna vez se le han escapado de los sueños a autores, escribo poemas que nadie lee y encarno historias , que es nuestro dulce opio. Ellos están bien, él tiene a Greta, ella a su familia y yo a mis falsos amigos, historias de ficción, mis libros y me estremezco en las alucinaciones.
No agradezco que me hayan dado la vida, nadie con juicio lo haría, si no hubiera nacido sería un ente flotando en la inmensidad del limbo sin dolor, ni alegría, ni en que pensar, eso tampoco suena alentador, quiero poner mis propias reglas, seguiré por mí, más que por ustedes, faltan dos años y me iré no sabrán de mí, las mentiras caducarán en ese tiempo y por fin seré alguien. Aunque mañana será otro día más, igual a todos, soportando y añorando mis viejos años de infancia , corriendo tras mariposas bajo el sol, acurrucada en su pecho cuando hacia frió, alimentando conejos; y caminando al atardecer cuando éramos solo los tres.