miércoles, 31 de marzo de 2010

He vuelto y están conmigo





Lo siento chicos, he vuelto, ya demasiado había esperado por mí misma en aquellos, los mismos muladares, resbalando a cada segundo, enmudeciendo hasta el delirio de que yo misma me rescatara de lo que no había sido nunca, ya bastada de desconocimiento, discernimiento y el olor a sexo, ya bastaba.

Y así es como les sigo diciendo amigos míos que serán mis ángeles/demonios que me llevan hasta sus casas, pocas veces encontraron en sus puertas e invitaron a pasar, cada vez como por casualidad apenas volteaban ahí estaba yo, en lugar de la almohada, esperando a que me invitaran a sus sueños o a que me rescataran de la hipocresía, del querer alimentarme a costas de su candidez empapada hasta la cabeza de más excusas y la voz de su conciencia que grita atropellada y como tantas noches ultrajada cuando por fin me abren sus puertas.

Y fue así como siguieron mis pasos y siguieron mis órdenes sin refunfuñar mirando estupefactos los retazos piel de ángel que iban cayendo mientras perdían la inocencia por los poros sudorosos tan inmensos. Amigos míos, se van perdiendo entre las calles de sus sombras, corriendo a paso apresurado, más y más rápido, desprendiéndose de ustedes mismos, inclusive era más de lo yo hubiera podido predecir/ esperar.

Sonrío.

Cuerpos quebrantados de alma, ausentes de cuerpo, derribados cerca de los apestados, de los mismos muladares donde ahora yo persisto resbalando y si ustedes intentan volver, no hallarán rumbo.
Pero, estarán conmigo.

De este afrodisíaco de crear por destruir, nada sabe mejor, nada agua más la boca que este poder, ni tiene aroma más sublime que el desagravio agridulce.



queridos amigos, serán mis ángeles/ demonios los que les muestran mi camino, insisto, los invito, a conocer a mis ángeles/ demonios a los que existen detrás de ustedes por/para salvarlos y destruirlos, he vuelto. Y están comigo..

Gran poetiza peruana y admirada Blanca Varela, más sobre ella y su vals del Angelus:

http://www.palabravirtual.com/index.php?ir=critz.php&wid=257&show=poemas&p=Blanca%20Varela


Una canción de Cat Power- Hate




martes, 30 de marzo de 2010

Eco de la gastronomía en el vocabulario universitario

PATIO USMP- COMUNICACIONES



- Ooye, Cómo estás causa!!

(silencio)

- Arroz contigo..ni caso

- Ah disculpa, hola, pues ahí maso, algo asado..

- ¿Por qué, qué pasó?

- Por todo! , esto es toda una chanfainita, creo que jalaré TIC..

- Pucha pero, que pavo que eres para dejarte jalar..

- No es que sea pavo sino, es que soy piña pues!. Llegué tarde a unas prácticas y además el profe me odia, el otro día unos patas hicieron bulla y el profe me echo todo el pato..

- Pucha, sí pues estás piña, causa...

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- Ay, no sabes!, hoy día me crucé con Pedro, y me saludó todo picarón, tú sabes como es..


- Ja ja , sí es un coqueto, y eso que al inicio pensamos que era
brócoli mfff.
Qúe, lo viste hoy? Pensé que se había cambiado a la noche

- Sí lo he visto! está diferente, ya no está tan churro como antes... se ha cortado el cabello. Vino para recoger a su flaca. ¿Has visto a su flaca?


-No, no la he visto, qué tal es..


-No pasa nada, parece un tamal mal envuelto.. Pero se cree más rica que el pan con pollo, está locaza..Y encima calabaza …


- Oye, cállate que Bruno y su flaca están atrás, ay que palta! ...




domingo, 28 de marzo de 2010

El loco "Frugele"


Unidad de transporte "El rápido" ruta 5 hora:1 y 5 pm fecha: 1 de Dic 2008


Bus semi-lleno, 40 personas de pie sujetándose de los asientos empotrados al piso metálico del bus, calor abochornante,
Avenidas, Av. Universitaria cruce con San Germán, un sujeto para el bus, sube el estribo, 120 ojos lo observan, adolescente, de 16- 18 años, desaliñado, desdentado, ropa sucia, trapos, parchada, enfermo mental,ojos desviados, bolsas de gomitas "Frugele" entre las manos, sucias, aceitosas, balbucea, parece sonreír, boca entre abierta avanza, se detiene ante cada asiento por breves segundo, ofrece, lo ignoran, le sienten lástima, le regalan moneditas, otros le temen, le compran gomitas, mitad del bus, camina, no se sujeta, no hay personas de pie, se tambalea, boca entre abierta, desdentado, fija sus ojos breves segundos, última hilera, un asiento desocupado, se sienta, relaja, al lado de una joven, ella se arrima, mira de reojo, aterrada, él sonrie, inmóvil, mirada perdida, bolsa de gomitas en el pecho, piernas estiradas, la joven sigue aterrada, el bus corre, rápido, rápido, más rápido, otro bus está por pasarlo, de improviso, frena en seco, personas se sujetan, se tambalean, un novio, resbala de su asiento, cae, el bus chirría, la gente se queja, el chofer insulta, saca la cabeza por la ventana, el bus avanza, la novia ríe, risas.

El loco grita, grita, grita, desespera, gomitas en el suelo, dispersas, la bolsa casi medio-vacía, en medio del pasaje, pasajeros, reaccionan, en shock, miran al loco, ven al suelo, vuelven a mirarlo, en shock ,todos los pasajeros, sentados, de pie, los indiferentes, los piadosos, los generosos, arrogantes ,se agachan, buscan, rebuscan, encuentran, estiran sus manos, recogen veloces, coordinados, aterrados, nadie guarda una gomita, no lo intentan, se las pasan , llegan a quién tiene la bolsa, hombre de camisa, corbata, nervioso, llena la bolsa, apresurado, el loco, ojos desviados, fijos, atónito, alucinado, los observa, inclina la cabeza, comprende , aplaude, se entusiasma, grita, ríe, aplaude, el hombre de la bolsa, se acerca a tientas, temeroso , a un metros, le entrega la bolsa, la recibe, mira a todos, lo miran balbucea, muestra encías, contento, sonríe, pasajeros aplauden, aplausos, aplausos, sigue sonriendo, ojos desviados.

El bus frena, abre puertas posteriores, el loco se baja, sucio, desdentado, engrasado, orate, extasiado, feliz, la chica de al lado siente paz.



Más experiencias en el micro:

www.yovoyenmicro.blogspot.com


martes, 23 de marzo de 2010

Magia en Lima

Caminaba a paso acelerado cortando el viento, esquivando con ágil gracia, una que otra hosquedad que el nuevo mundo manaba, colmada de esa comunicación vulgar basada en nombrar objetos y encasillar sentimientos en vocablos, todo esto no rozaría siquiera los torneados bordes de sus orejas sutilmente puntiagudas, imperceptibles a la ceguera habitual del ser humano.

Recorriendo un boulevard limeño deslucido por el bullicio, que empañaban impiadosos los detalles de su arquitectura, cuales solían hechizar hace casi 300 años. Y ya no había el mínimo rastro de los hermosos paisajes de cerros amarillos que alguna vez existieron hace 700 años, y que aún perduraban en su memoria como una estrella que parpadeaba débil e insistente tras la espesura de la noche a millones de años luz. Ya no queda nada pensó: “Esta ciudad ha perdido su encanto de cada rincón”. Mientras caminada, pasaba centros comerciales repletos de sus recientes habitantes de los últimos 100 años.

En un ser de asimetrías perfectas, humanas, la reencontró de repente. En una mujer joven que bajo la sombra de aquella esquina, sus rasgos se perfilaban dulces y más frescos. Luego de un tercio de eternidad se habían reencontrando. Esta vez, al menos, él la había reconocido en sus grandes ojos inmensamente marrones, sin duda conocidos, eran los mismos gestos, y esa única mirada turbia que guardaba torrentes violentos de ideas, a un millón por segundo. Aunque en mil rostros diferentes estuviera ella, en diferentes tiempos y lugares, solo aquellos ojos solo podían (debían) ser solo, propios de ella. Y por fin. Se había tropezado con ella, causalmente.

Absorto recordó los hasta luego, que él resumía en ese momento en posibles adioses. Recordó sus últimas palabras de consolación y tantas promesas que se resumían en ese reencuentro, justo antes que iniciara un nuevo rumbo sin voltear a mirarlo siquiera mientras se alejaba, a más distancia se iba haciendo más pequeña, pero no más insignificante, desaparecía como el ocaso al otro lado del mundo, y él también debía hacer lo mismo, solo así se sostendría el presente, era el orden desde que sus nombres habían sido adivinados.



Alucinación


Ella sigue recostada en la colina de gras, esperando a que termine el efecto de las tres piteadas de marihuana que compartió con él , como sí ambos fueran cómplices de una nueva travesura de niños, de siete años.
Las estrellas intentan brillar pero, las brumas negras por la contaminación prefieren adueñarse del cielo limeño.
Ella le grita que es un tonto y le divierte como camina saltando al compás de un feeling reage, ella cae en una risa descontrolada.
El no piensa que es tonto, sólo piensa que le encanta su sonrisa y como se fijan sus ojos rojos achinados en él; y que ella no presta atención a los animalitos que acompañan su baile con piruetas y malabares.
Él le grita a voz en cuello, qué nunca se tiraría en parapente por ella, porque le teme a las alturas, porque algo podría fallar y le encanta vivir, y que su vida es ella y quiere disfrutar cada instante de ella ,mientras mira los parapentes de luz de luciérnaga que alucina sobre el mar negro y turbio.



Ella deja de reír , lo ignora y piensa que es realmente un idiota que lo es todo el tiempo, no sólo por la marihuana y piensa que también es tierno, pero preferiría compartir con él algo único y definitivo que él se tire con ella sin parapente , sentir que vuelan en la oscuridad nocturna unos cuantos segundos y compartir la experiencia de volar y morir a su lado impactados en las afiladas rocas asesinados por la gravedad en ese mismo acantilado miraflorino , donde se esconden y disfrutan de sí mismos, de su compañía y de las alucinaciones. Pero no se lo dice, ni lo dirá.



Ella mira a su derecha y baja la mirada al sentir como las naranjas con mini brazos jalan su las tiras de ajustar de su casaca. Se pone de pie y se dirige a la civilización, en busca de la luz artificial de los postes más cercanos yendo en dirección opuesta de donde él ya no baila, está parado.
Ella sigue dejando atrás al feeling reage, parapentes de luz de luciérnaga, naranjas con mini- manos y animalitos danzantes.



Prefiere no enamorarse, ni arriesgarse, recuerda que siempre apreció la belleza de un Halcón que tenía disecado en el aparador de la biblioteca de su padre, un ave que no murió volando, ni siendo depredado, murió cazado por hombres e inmortalizando su imponente belleza que ella admira, prefiere no volar, ni ser depredada por amor, por traición, ser disecada por las reglas inmortalizándose con sus escritos, en sus pinturas, en sus ideas, por su educación y ser admirada.

No sabe el por qué desde que él llegó a su vida fantasea que vuela, que muere sólo con él y se atreve a romper las reglas que la alejan de su disección y meta y crear un final alternativo glorioso a su lado.


lunes, 22 de marzo de 2010

Muerte a la hurna


Un día desahuciado, cayó iracundo la voz del grito profundizando en cada rincón.
Lamentándose.

Aquel día la muerte en pena, pensó en su urna , en el vals que acompañaría las nupcias del trágico suicidio.

Los días se extinguirían como el fuego en las velas…
temblaban al viento antes que caiga la noche...
Muerte no querías eternidad -
ya
no

más.

domingo, 14 de marzo de 2010

Ángel Luján



Precisamente de la calentura de la fiebre, el rubor de las mejillas, las ideas se contenían en la nariz congestionada, producía un silbido agudo al intentar respirar. Cuando ya no podía más pasaba las flemas con tantas palabras revueltas, tonadas, y tantos otros seres de su imaginación que lo iban inflando alarmadamente cuanto duró el resfrío. Podrían haber hecho una colección de poemas con los delirios efectuados, su madre no dejaba de sorprenderse por haber dado a luz a un ser que enceguecía por sus dotes, sería mucha soberbia pensar que ella había sido la madre de un ser perfecto.


Luján, dotado de talento que dejaba atolondrada a su madre y a cualquier maestro. Desde que empezó a coger objetos con las manos y formaba diferentes estructuras y de alguna manera darse a entender, su padre lo consideró un artista netamente precoz. El primer antecedente se dió cuando el médico creyó haberlo oído cantar en su vientre, tal vez no cantar exactamente, solía explicar su madre:
Mientras me echaba en la camilla para la evaluación del desarrollo del feto, el doctor examinaba mi vientre, untando un gel especial y luego oyó por el auricular los latidos del bebe. De pronto alzo la cabeza y me miró extrañado y dijo – ¿está susurrando? ¿una canción? Sonrió y siguió con lo suyo dejando de darle importancia.


Sin embargo, Luján, genio por donde se le mirara con solo 4 años ya era conocido y se había manifestado en muchos concursos de más de una disciplina, mantenía en la mirada tanta malicia que aunque prodigioso parecía odiar a todo cuanto se moviera.

Qué alegría para sus padres, innumerables premios rebozaban por las ventanas.

Primer lugar en ajedrez, atletismo, primer premio en matemáticas, adelantado en la escuela, con 8 años cursaba el tercero de secundaria, presión de parte del profesor de piano que rogaba que Luján diera su primer concierto, un solo de piano, cuánto logro para un maestro de piano sin nombre presentar un niño de 8 años con oído tan fino que lloraba al escucharlo musitando Oh Díos Mozart, Oh! Maravilloso Beethoven. Toda actividad que él realizaba era perfecto, parecía haber nacido predispuesto a hacer aquello. El mundo estaba preparado para él.

Ahora enmudecido, sumiso por su enfermedad que era la imperfección de su cuerpo mortal, no se le veía ni asomarse por la ventana, donde acostumbraba a tirar piedrecillas a palomas distraídas, que serían hasta entonces sus victimas favoritas. Como un hijo pródigo del ángel Luzbel, hermoso, un ángel caído aborreciendo su mortalidad. Voces Arrullaban en su cama, susurraban lo que le deparaba el destino al pequeó genio delirante.Tras la cabecera de su cama, lo cuidaban, alabándolo entre prosas y versos, reverenciándolo siempre como pequeño, nuestro pequeño Lucifer.

El nombre desconocido del amor


Las formas de su cuerpo y el brillo de sus ojos almendrados, ante el sol abrasante de la serranía, volvían a hacer delirar a Pedro Sánchez Calderón como un jovencito que acababa de encontrar el amor tras el deseo de mirar bajo las faldas de una mujer.

Una noche de fiesta apareció entre multitud y melodías melancólicas en el momento en que la chicha de jora había macerado a todos los asistentes tambaleantes y exagerados. Él, a rastras en el piso reconoció la silueta de una mujer joven y al alzar la mirada se dio con grandes ojos que no se sacaría de la cabeza ni un instante.

Pedro Sánchez Calderón, desde hace una semana cantaba las canciones que estuvieron presentes cuando la conoció, un huainito de amor cosechado con la pureza del aire de los andes y el cansancio de una jornada fértil de Junio.

Ciego de amor descuidó su hogar, su familia, y la cosecha. Estaba locamente enamorado que no lamentaba lo que estaba sucediendo porque, en realidad había olvidado, absolutamente todo.

Desconocía el nombre de esa criatura que lo había sacado de sus cabales era 20 años menor, siendo él un hombre maduro de sienes que empezaban a platinarse con la alegría de su juventud había empezado a teñir de negro sus cabellos, así lo sentía, se sentía vivo de nuevo, joven.

Días después de su primer encuentro dio una golpiza brutal a su mujer al reclamarle su ausencia y sus sueños despiertos.
La golpeo fuertemente, furioso, porque lo había sacudido de su estado insomne, la golpeo saldando la fuerza y los ánimos que había guardado hasta dejarla sin conocimiento, encerró a sus hijos menores en casa , golpeando al mayor de trece años que trato de impedir que siguiera golpeando a su madre.


Le encontraba a las afueras del pueblo, donde se habían plantado sin origen y crecían imponentes árboles de eucalipto y su amor, un lugar donde la luz se filtraba entre las hojas y el sol de medio día eran rayos de luz bajo esa alforja de hojas, ramas y nidos.

Lo estremecían sus manos se perdía en su mirada extrañamente deliciosa que invitaba a hundirse en sus pantanos de placer y caricias, saciando la sed de su cuerpo seco.

- ¿Harías lo que sea por mí? – le preguntaba mientras se recostaba en su torso desnudo mimándose en el amor después del amor.

- Lo que sea, lo que tú me pidas, pero dime tu nombre, ¿Cuántos encuentros más tendremos sin que me lo digas?

- Te lo diré cuando hagas lo que te pida. Pues, te quiero solo para mí, que me des una vida entera para mí - embadurnándole la boca con sus besos.

- ¿Cómo podría, yo darte eso?- mirandola extrañado

- Entregándote a mí, sin tu pasado, sin tu mujer, ni hijos. Pues ya sabes cómo… deshaciéndote de ellos…

Se levanto de repente dejándola tendida, desnuda y sonriente alejándose con una actitud tajante pero, en el transcurso del camino, sus pasos se iban volviendo violentos.

Su risa larga y sin pausas se hacía ecos incesante en su cabeza. Como un poseso se dirigió a su casa, unos vecinos lo vieron pasar con la mirada fija, y dieron la misma descripción, como un poseído caminaba sin fijarse lo que venía a sus narices.


Entonces entró en su casa encontró a su mujer aún tendida en el suelo con la sangre brotando de la boca y con el rostro irreconocible, deformado, de matices negruzcos y verdes, sus hijos lloraban al rededor de su madre, tomó al hijo mayor por el brazo y los más pequeños corrieron a ocultarse bajo al cama, vieron, escucharon y casi sintieron los golpes cargados de furia que daba su padre al hermano elegido para ser el primero en morir. Parecía que la pasión que sentía por ella se retrataba en cada golpe que lo acercaba más a ella.

Al ver que aquella masa rojiza que ya no se movía, ni gritaba, ni lloraba, se dirigió hacia a la cama sin titubeos.

Los niños lloraban aterrados, pero no rogaban. Tomó una soga y las cortó en pedazos con fuerza, parado frente a ellos.
Los ató de manos y pies y los amordazó, salió de casa y caminó rodeándola mientras vertía kerosene a la casa de madera, prendió un fósforo y el fuego empezó a correr a dirección del viento, la noche caía pesada y oscura sin ni una estrella.

Montó su caballo consternado, temblando, recordando las escenas como si lo estuviera viendo desde otro lugar sin entrar en razón, ni poder evitarlo. En ese momento solo quería verla, se sentía desvalido, necesitaba su fuerza.

La encontró más bella que nunca todos sus ademanes destilaban coquetería.


La miró desde su caballo, y la invito a subir a huir juntos, empezar de nuevo

- Ahora merezco saber tu nombre
- ¿Qué aún no lo sabes? – Preguntó, en sus ojos brillaban los soles de esos días misteriosos y juguetones.
- Yo soy….- decía, mientras subía al caballo pisando el estribo de la silla de montar, bajo la falda larga se asomada una pierna escamosa como de gallina.

El caballo relincho, haciéndola caer, el caballo enloquecido y sin rumbo cayó en un precipicio y dio a parar en los profundos peñascos afilados.

Los mismos vecinos, antes que se enteraran de la desgracia, vieron al caballo dirigirse al precipicio, relinchando y trotando enloquecido, sin un jinete encima.

- Era como si estuviera huyendo del diablo, o algo peor, la Cuda, el diablo hecho mujer.

domingo, 7 de marzo de 2010

El plan de mi hermano

EstuvimOpciones de entradaos planeando varias veces como desaparecer a Gerardo, ya hacia días que nos habíamos decidido mi hermano y yo, empezó como jugando y los planes se hacían más meticulosos. Cada vez que Enrique habría su boca con fluidos discursos estimulantes y me mostraba sus planes, mapas bien diseñados, yo solo asentía y a veces sugería sin influir en alguna decisión de ninguna índole.

Cumpliríamos el hecho a las 7 horas entrada la noche, pero nadie tenía que enterarse menos el mismo traidor de Gerardo. El plan consistía en 3 puntos: Engañarlo (dentro de ello amordazarlo) Raptarlo (hacerlo sufrir un rato) Para luego abandonarlo y cualquier callejón de Don Nadie y sus mujeres (dejarlo a su suerte) Sin pensar en ese momento en las consecuencias de lo que planeábamos y de lo que pasaría después. A la traición!! - Decía Enrique en un tono decidido en su particular estilo. A quién no había escuchado decir algo con tanto entusiasmo, era la primera vez que por su cuerpo recorría el rencor por la primera perdida del mejor amigo, y dignidad a causa de seducción del enemigo, una niña. Atención camarada - se dirigía hacia mi golpeando mi cabeza con la antena rota del televisor en el casco de patineta que tenia en la cabeza, mientras yo lo miraba con admiración, el respeto que solo le tiene un hermano menor a su hermano grande. Los demás tontos pueden irse detrás de niñas! Eww niñas - interrumpía yo. Enrique- No pensé que Gerardo sería igual, él era diferente, éramos contra ellas, no lo entiendo. Ese verano del 94, todos los niños andaban detrás de las niñas, luego de repudiarlas por años. Era el despertar sexual , la Pre -adolescencia, un gran acontecimiento a la edad de Enrique pero, para él fue diferente .Había perdido su mejor amigo Gerardo que ya no venía a casa , sólo andaba con una niña de ojos grandes, llamada Liz. Lo que trajo una discusión con mi hermano, luego de ello los demás chicos estaban del lado de Gerardo, ya no jugaban con mi hermano, cada vez que lo veían en el jardín le gritaban cosas y amenazaban con golpearlo, esa era la razón de su odio hacia Gerardo.

Él no salía prestarme tanta atención siempre estaba con Gerardo encerrados en su habitación con videos juegos, coleccionando figurillas para álbumes, cosas de niños grandes, de esas que por más que uno quisiera hacerlas siempre salen mal, lo echan del lugar o se lo terminan arruinando. Si le echamos harina? Lo bañamos en agua helada? Ya sé! Dale pipi de perro! Opinaba yo entusiasmado Nada de eso esas son niñerías! Me decía Enrique caminando de un lado para otro. Todo ya estaba listo sugerencias de último momento estaban por demás. Hoy era el día. Después de las 7 consumaríamos el plan, luego que acabara nuestra serie favorita y antes de las 10, mi hora de dormir. Él lo tenia todo pensado, era la primera vez que lo veía tan decidido, eso era coraje, el coraje que papá le pedía. Papá era policía, no estaba mucho en casa, pero cada vez que podía quería probar “las pelotas de sus hijos” como él decía, a mí no me exigía por ser más pequeño pero, Enrique siempre estaba en su mira y lo peor de todo que lo llamaba niñita. En aquel tiempo yo pensaba: Pobre de Enrique, Yo no puedo defenderlo, no puedo, papá es grande y yo tengo siete años. Yo debía de invitar a Gerardo venir a casa, él había discutido con mi hermano hace dos semanas, y sé que se dijeron cosas horribles, porque Enrique lloró, yo lo sé, lo supe porque sus ojos se le hincharon y enrojecieron y ese día papá no lo había golpeado. Desde eso Gerardo ya no volvía, ni llamaba a casa. Así que la misión dependía sólo de mi, ese día me puse mi polo de la suerte y mis pantalones camuflados, fui a casa de Gerardo a las 3 PM a jugar con Eduardito, el hermano menor de Gerardo, que me esperaría con el video juego de Dragon Ball. Tenía que decirle a Gerardo que me acompañe a casa a las 6 y 45, llegábamos a las 7 a casa y yo tenía que sentirme enfermo para que me llevara hasta dentro de casa. Pero no fue así, me retracé, en un accidente de gaseosa derramada en el polo( sí de la suerte) que la mamá de Eduardo me ayudo a secar.

Y fallé, fallé a mi hermano, traté de convencer a Gerardo pero, él se negó, luego notó la desesperación, y fue lo que lo hizo más sospechoso, no me quedó de otra que llegar solo y sobre todo apenado.
Había fallado a mi hermano, en algo muy pero muy importante. Enrique me esperaba sentado en la sala, solo, sin estrategia, sin armas, tal vez con miedo. Se había arrepentido. Expliqué lo sucedido, le rogué que me disculpara, él solo dijo- Está bien, no hubiera podido y se fue a su cuarto sin decir más. Gerardo no fue más a casa, ni volví a ver a su hermano Eduardo, y nunca más volví a tocar el tema.


Monólogo de Alejandra Ruiz B.


Camino entre los grandes árboles y flores llenas de colores brillantes, una mañana de primavera.

El sol atraviesa el espacio entre las hojas, las mariposas revolotean. No puedo perderme, estoy segura, estoy en mi jardín. Me detengo frente a un girasol, una mariposa se ha posado en él, la tomo con lo dedos, la mariposa cae muerta tengo polvo blanco de sus alas entre los dedos. Otra vez es domingo al medio día, el ruido de las cuerdas, de las guitarras eléctricas es infernal, martirizan mi cabeza al despertar, aún el disco de Metálica está reproduciéndose a todo volumen en el radio, huelo a alcohol y aún tengo polvo blanco entre mis dedos y en mi nariz de la última línea de cocaína de la noche, sé que la noche fue estupenda, maldiciendo, huyendo, alucinando como los demás días, antes que ayer. Otra noche con ellos, mis amigos, ellos son como yo, aunque muchas veces me dejen sola. Lo sé, lo sé! Suena ridículo ni a mí me engaño, esta resaca no me deja pensar, sé más que bien, que no estoy bien, odio esta vida a todos, incluso a ellos, "amigos” que ni siquiera aprecio, siempre estoy sola pero, sé que después de esto ya no tengo nada perfectamente real, solo al miedo, me aferro por la farsa de libertad a la que nos sometemos ; por rutina pero, sé que ni la rutina, ni ellos me extrañarán, si desaparezco sé que no es por miedo, no creo ni en cielo, ni infierno , solo en aquí, el mundo terrenal, pero aún así no he pensado en aniquilarme, sería fácil, tal vez algún día me decida. Mañana todo seguirá igual, me levantaré para ir a la escuela encontraré la refrigeradora llena y mucho dinero para lo que necesite en el día, gracias papá pero eso no comprará lo que ahora más necesito. Seguro tampoco sabes que “Lo que necesite” a diario sea: cocaína, marihuana algún estupefaciente, que me aleje de la pesadilla diaria que ustedes hicieron para mí. Lo que sea que tengan ellos, mis amigos, y como tales me darán lo que yo pida. Llegaré a la escuela temprano, porque no soporto estar en casa y porque dices que lo más importante es la puntualidad, que dice mucho de una persona, ¿Es por eso que siempre sales antes de que despierte? o es que te dolió tanto no llegar puntual cuando yo estaba en casa que decidiste no llegar y dormir con Greta, la mujer que amas más en el mundo, más que a tu hija y en su momento más que tu esposa. Pero eso ya no me importa, dejo de hacerlo hace mucho , tal vez pronto te casarás con ella y yo cumpla dieciocho y pueda irme , no tendríamos que cenar una noche a la semana juntos, mientras tú hablas de tus planes con Greta, de lo bien que te va en tu trabajo y lo que me espera en mi futuro con el buen puesto en el trabajo que tienes podrás pagar cualquier universidad , dices que vale el sacrificio, y que pronto viajaremos a Europa de vacaciones, pero ya no lo espero, hace años perdí la esperanza. A veces invento historias y te las cuento las pocas veces que conversamos, porque me siento feliz al imaginar que tengo otra vida, amigos, y que me conoces más por lo que digo, aunque sea inventado. Crees que soy una buena chica e inteligente, cada vez que puedes me lo dices aunque no haya heredado tu destreza en matemáticas, Ingeniero Ruiz, sabes que en los demás cursos estoy bien por lo que dice el director, que soy una señorita aplicada y tranquila, el tampoco sabe , ni le importa le basta con que le pagues y verme llegar puntual , bien uniformada con aquél uniforme del maldito colegio que escogiste para mí, que tanto detesto y hasta ahora presumes de que tu hija este en uno de los mejores colegios de Lima, y es feliz. No te culpo crees todo lo que te digo tengo muchos amigos y dos mejores amigas Erica y Estefanía, que no las conoces a pesar de llevar dos años hablándote de ellas es gracioso, yo tampoco. Sabes, mi única vida se relaciona el cómo tengo tan buenas calificaciones suelo prestar atención a los cursos, me siento adelante, las palabras en serie calan mi cerebro, me olvido de quienes me rodean y la voz del profesor se convierte en códigos que van directo a mi mente, me gusta leer. Un día leí que los libros son buena patria, para los que no son de ningún lugar, yo creo que es cierto, es lo más real y propio que he percibido, odio los números todo es exacto y perfecto, necesitan de una operación complicada y el producto es la recompensa, es por eso que te gustan los números padre, supongo, te estás equivocando en la fórmula sí crees que el producto es mi felicidad. La resaca me esta matando, iré por unas píldoras, ropa limpia y un buen baño. Mientras tomaba un baño de agua tibia la recordé, no es que necesite pensarla, para recordarla yo creo que siempre esta en mí, en mi rostro cada vez que me miro al espejo, ella está ahí, aunque este sola, ella me dejo ir. Aquél era un recuerdo de esos que no los piensas hace mucho y no sabes si lo has soñado o es un recuerdo, yo estaba en el jardín de nuestra casa en Arequipa, teníamos árboles, flores, muchas flores: violetas, jazmines, margaritas; y un pequeño huerto, aunque papá estaba trabajando aún así lo veíamos a diario, como adoraba a papá corría sus brazos cuando llegaba a casa, eras tan grande en esa época , Armando, como ella lo llamaba en esa época.
Recuerdo los yaravíes de Melgar que a veces me leías, que a veces cantabas, es lo que más recuerdo, los escuchaba desde el jardín mientras cocinabas. Palomita ¿dónde vas? que de tu dueño te alejas,
sin saber a dónde vas, sin saber que tú me dejas. Caminaba entre las flores y cazaba mariposas, cuando atrapaba una, la contenía entre mis dedos y me quedaba con el polvo brillante y sedoso entre los dedos, hasta que aprendí no hacerlo más, tal vez a los cinco o seis años, no recuerdo. No creo que quieras saber con que polvos juego ahora, aunque sus residuos por igual dejen una vaga tristeza, sabor a vacío.
Me recuerdas como la niña de los jardines no supe ser más para ti, luego que Armando nos dejó, yo sé que por Greta, luego me dejaste también por él, Isaac un hombre alto, de apariencia amable, que tenía un imponente caballo negro que cabalgaba cada vez que venía. Él te visitaba cada vez que paseaba Arequipa, hasta que un día su visita se hizo una estadía permanente. Fue por eso que decidí irme con Armando en aquel tiempo no era un ser conciente, también lo adoraba, no esperaba nada de lo que he vivido en estos dieciséis años, no esperaba su incompetencia paterna y su dependencia al dinero. Pero, desde ya supe que Isaac te quería sólo para él , tu pensaste que también sería mejor para las dos, tu ya tenías una nueva familia, yo era parte de lo no-nuevo en tu vida, me quedaría como la niña de tus jardines. No soportaba ver a Eduardito en tus brazos, era idéntico a él, quería lo mismo que su padre y que yo pero al menos en ese tiempo creía tener a papá, otro lugar a cual permanecer. Bueno madre, tu niña llegó a Lima paso de nana en nana, de casa en casa , ahora vivo en San Borja , no te preocupes como bien y tengo siempre ropa limpia y el cuarto impecable, es el servicio doméstico de casa, pero es como si no existieran. No soy de los mejores alumnos ni de los últimos, no me peino de costado, ni uso aretes largos, cada año que pasa me parezco más a ti, todo eso ya lo sabes. Te escribo y te mando algunas fotografías pocas veces al año y te cuento las mismas historias inventadas que le digo a papá, y aparento ser feliz, con lo linda y cara que es mi ropa y lo novedoso que es mi celular y mi IPod, si supieras en verdad en qué ando, te entristecería como a mí, pero tú tienes por quienes sonreír, así como yo los tengo a ustedes, al menos lo intento, invento para mentirnos los tres, ustedes más que yo. He recibido fotos tuyas cada vez estas más cambiada tu cabello negro es gris, los surcos en tu rostro se pronuncian y yo lo noto más que nadie , ya que no te veo hace diez años, y me espanta la idea que algún día seré idéntica a ti cuando tenga esa edad. Seguro que les cantas yaravíes de mis sueños mientras acurrucas a los tres niños con los que sales en las fotografías, que te alejan más de mí, aunque ya no quiera verte, siempre has estado conmigo. Fui feliz en ese jardín respirando aire puro, alimentando conejos, durmiendo en tu pecho arrullada por tu voz, lo mejor que tengo no lo puedo tocar, ni volver a vivir. Ustedes decidieron esto para mí y sé que se mienten pensando que soy feliz, librándose de culpa, yo los ayudo, tengo una imaginación fértil, cuando oscurece, el silencio inventa un vals con el viento que entra por mi ventana, me susurra las ideas que alguna vez se le han escapado de los sueños a autores, escribo poemas que nadie lee y encarno historias , que es nuestro dulce opio. Ellos están bien, él tiene a Greta, ella a su familia y yo a mis falsos amigos, historias de ficción, mis libros y me estremezco en las alucinaciones.
No agradezco que me hayan dado la vida, nadie con juicio lo haría, si no hubiera nacido sería un ente flotando en la inmensidad del limbo sin dolor, ni alegría, ni en que pensar, eso tampoco suena alentador, quiero poner mis propias reglas, seguiré por mí, más que por ustedes, faltan dos años y me iré no sabrán de mí, las mentiras caducarán en ese tiempo y por fin seré alguien. Aunque mañana será otro día más, igual a todos, soportando y añorando mis viejos años de infancia , corriendo tras mariposas bajo el sol, acurrucada en su pecho cuando hacia frió, alimentando conejos; y caminando al atardecer cuando éramos solo los tres.