
Un día desahuciado, cayó iracundo la voz del grito profundizando en cada rincón.
Lamentándose.
Aquel día la muerte en pena, pensó en su urna , en el vals que acompañaría las nupcias del trágico suicidio.
Los días se extinguirían como el fuego en las velas…
temblaban al viento antes que caiga la noche...
Muerte no querías eternidad -
ya
no
más.



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